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domingo, 24 de febrero de 2019

LOTERÍA

OBJETIVO:

I. Reforzar el aprendizaje de un tema.

II. Evaluar la comprensión de un tema.

TAMAÑO DEL GRUPO:

Indeterminado


TIEMPO REQUERIDO:

Una hora.


MATERIAL:

I. Láminas de papel o cartones grandes.

II. Objetos pequeños que puedan hacer la función de ficha.


LUGAR:

Un salón que tenga mesas donde se puedan sentar alrededor los participantes.
DESARROLLO:

I. Previamente al curso y utilizando las mismas reglas del juego de la lotería el instructor debe preparar láminas o cartones grandes (50 x 60 cm.) donde se dibuja nueve cuadros, en estos se combinan los diferentes nombres, palabras o conceptos del tema que se va a tratar. Las palabras o conceptos deben combinarse en forma diferente en cada uno de los cartones.

II. Luego, deberán elaborarse una serie de tarjetas con definiciones o reflexiones, o preguntas que correspondan a cada una de las palabras que están en cada uno de los cartones de la lotería. Deberá existir una tarjeta por cada palabra o concepto que aparezca en los cartones.

III. Se forman subgrupos, y a cada subgrupo se le da un cartón, el subgrupo que lo llene primero gana. Cualquier objeto puede hacer de ficha.

IV. El instructor o la persona que él designe es el que “canta” (o lee) las cartas. En el subgrupo todos deben estar de acuerdo si creen que tienen la respuesta correcta, para ello el que “canta” debe dar un poco de tiempo para que cada equipo decida si tiene o no la respuesta correcta.


V. Una vez que algún subgrupo llene su cartón se acaba el juego, se revisa si las respuestas han sido correctas, releyendo las tarjetas.

VI. Una vez que se comprobó que un subgrupo ganó, el instructor hace una breve discusión que permita aclarar las dudas y reafirmar los conceptos.


VARIACIONES:

Este ejercicio se puede aplicar sucesivamente haciendo las tarjetas cada vez más complejas.
Dinamicas y Juegos

lunes, 4 de febrero de 2019

Plantillas tablas de multiplicar



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Orientación Andújar

TABLAS DE MULTIPLICAR

Tabla del 1

Tabla de multiplicar del 1
Tabla de multiplicar del 1 para imprimir
Se trata, probablemente, de la tabla de multiplicar más sencilla de todas ya que el resultado es el mismo número que multiplicamos por 1. Es perfecta para que los niños comprendan la esencia de la multiplicación, que no es más que la suma sucesiva de un mismo número tantas veces como indique su multiplicador.

Tabla del 2

Tabla de multiplicar del 2
Tabla de multiplicar del 2 para imprimir
Con la tabla de multiplicar del 2 los niños terminarán por comprender en qué consiste la multiplicación ya que cada resultado no es más que la suma del mismo número dos veces, es decir, el doble del multiplicando. Un truco muy sencillo para aprender esta tabla radica en sumarle dos al resultado anterior de forma sucesiva.

Tabla del 3

Tabla de multiplicar del 3
Tabla de multiplicar del 3 para imprimir
Básicamente, la tabla de multiplicar del 3 es la suma de un mismo número tres veces o lo que es lo mismo, el triple de un mismo número. Hasta esta tabla puede aplicarse la suma sucesiva sin demasiada dificultad por lo que, al menos al inicio, es una buena estrategia para que el niño aprenda a multiplicar del 1 al 3.

Tabla del 4

Tabla de multiplicar del 4
Tabla de multiplicar del 4 para imprimir
A partir de esta tabla comienza a complejizarse la multiplicación ya que en este caso los resultados son el cuádruplo de un mismo número, lo que significa que hay que sumar cuatro veces el multiplicando. Un detalle que los niños deben tener en cuenta es que los resultados terminan en 0 o múltiplos de 2: 2, 4, 6 y 8.

Tabla del 5

Tabla de multiplicar del 5
Tabla de multiplicar del 5 para imprimir
Los resultados de esta tabla suelen ser muy fáciles de aprender ya que aumentan de 5 en 5. Además, siempre terminan en 0 o 5, un dato que los niños agradecerán cuando la estén memorizando. La clave en la tabla del 5 es ir sumando 5 al resultado anterior, o lo que es lo mismo, quintuplicar el mismo número.

Tabla del 6

Tabla de multiplicar del 6
Tabla de multiplicar del 6 para imprimir
La tabla del 6 consiste, básicamente, en sumar seis veces el multiplicando y, al igual que en la tabla del 5 el resultado aumenta de forma escalonada, en este caso de 6 en 6, aunque no es tan fácil de visualizar como en la multiplicación del 5. No obstante, otro detalle que puede ayudar a los niños a aprenderse esta tabla radica en que sus resultados terminan siempre en 0 o múltiplos de 2: 2, 4, 6 o 8.

Tabla del 7

Tabla de multiplicar del 7
Tabla de multiplicar del 7 para imprimir
A partir de esta tabla la multiplicación se empieza a complejizar aún más ya que se trata de sumas mayores, en este caso la suma de un mismo número 7 veces. Además, sus resultados no tienen un patrón específico que facilite su aprendizaje. Por tanto, la mejor forma de que los niños se la aprendan es, o bien memorizándola, o sumando 7 al resultado anterior de forma progresiva.

Tabla del 8

Tabla de multiplicar del 8
Tabla de multiplicar del 8 para imprimir
A pesar de ser una tabla de multiplicación que trabaja con grandes sumas, resulta bastante sencilla de aprender ya que los resultados terminan siempre en 0 o múltiplos de 2: 2, 4, 6 o 8. Básicamente, en esta tabla los resultados son la suma de ocho veces el multiplicando, un dato muy sencillo que puede sacar de más de un apuro a los pequeños.

Tabla del 9

Tabla de multiplicar del 9
Tabla de multiplicar del 9 para imprimir
En la tabla del 9 basta sumar nueve veces cada multiplicando para obtener el resultado. No obstante, en esta tabla hay un truco para que los niños se la puedan aprender más rápido: la primera cifra de los resultados aumenta progresivamente desde 0 hasta el 9, mientras que en la segunda cifra ocurre lo mismo pero a la inversa, desciende escalonadamente desde el 0 hasta el 9.

Tabla del 10

Tabla de multiplicar del 10
Tabla de multiplicar del 10 para imprimir
Se trata de una tabla muy sencilla ya que para obtener los resultados solo es necesario colocarle un 0 detrás al multiplicando, o lo que es lo mismo ir sumando 10 cada vez. Sin duda, será una de las primeras que los niños se aprendan.

Tablas de multiplicar del 1 al 10 para imprimir

Tablas de multiplicar del 1 al 10 para imprimir

Platero y yo

Platero y yo
¿Quién no ha oído hablar de Platero y yo? Esta obra del escritor Juan Ramón Jiménez cumplió recientemente 100 años, pues su primera edición data de 1914, por lo que se trata de un libro que ha acompañado a niños de varias generaciones. A propósito de este aniversario, la fundación que lleva por nombre el del escritor imprimió una edición especial del libro con el objetivo de repartirla gratuitamente en Huelva, donde nació este escritor.
Pero Platero y yo no es precisamente una obra escrita para niños, sino para cualquiera, pues sea cual sea su edad, todo el mundo puede disfrutar de su lectura. Digamos que es una obra para compartir en familia. Actualmente tener una vieja edición de este texto es como tener un tesoro, pues son libros con un gran valor, incluso en estos tiempos de libros digitales.
Platero y yo está constituida por 138 capítulos. Esta obra se ha convertido en un clásico y se ha traducido a muchísimos idiomas. Es la más conocida de su autor.
La afirmación de que no se trata de literatura infantil parte de que en este texto se encierran mensajes que no son precisamente para niños, pues evidentemente se trataba de crítica social. De hecho, el propio escritor aclaró el asunto en un prólogo a su obra. No obstante, Platero y yo ha trascendido como una obra infantil, y cuando estas cosas pasan los autores no pueden interferir demasiado.
Pero Platero y yo es solo un avance de una obra que pudo ser mucho más extensa, ya que su autor manifestó su intención de ampliarlo. Y efecto, se hizo pública la salida de una segunda entrega de la obra, pero esto nunca llegó a materializarse.

Momentos memorables de Platero y yo

Entre los momentos que más se recuerdan de este libro está la descripción que hace el narrador sobre Platero. Para quien no lo sabe, Platero es un burro, un burro peludo y blando, a quien el autor compara con el algodón. También llama la atención sobre la negrura de sus profundos ojos. Es tanta la ternura que siente por el burro que lo llega a comparar con una niña o con un niño.
El autor de este libro se recrea en las descripciones sobre el tierno animalito y lo hace con tanta dulzura que uno casi puede sentir hasta los colores del paisaje donde se desarrolla la historia.
Quien cuenta la historia de Platero y yo también nos enseña qué le gusta comer a Platero, que se derrite con el sabor de las frutas. Quien lea ese libro no sentirá menos que su alma enternecer porque a veces los seres humanos nos sentimos solos y traicionados por nuestros semejantes. Sin embargo el amor de una mascota se puede convertir en la mejor compañía. El amigo de Platero se ofende al leer en los diccionarios el término Asnografía y se molesta la manera en que a los hombres que se hacen el mal se les llama asno. Como él mismo dice, le hace justicia a Platero aunque este no lo sepa.
Este es un libro sobre la amistad, sobre el amor a la naturaleza y sobre todo sobre los valores de los seres humanos. Y es que en Platero y yo se expresan muchos de esos valores que los padres y las madres desean inculcar en sus hijos e hijas.
Aun con esta discrepancia en si se trata de un libro para niños o no, Platero y yo puede compararse con otros grandes libros escritos para este público como El principito, de Saint Exúpery o Corazón, de Edmundo de Amicis, por solo mencionar dos grandes clásicos. Todas estas son lecturas que enriquecen en el espíritu y contribuyen a formar mejores seres humanos.
Lo más importante es fomentar el hábito de lectura desde edades tempranas, pues ya eso de leer no es muy común en estos tiempos tan agitados. Platero y yo puede ser una buena forma de iniciarse en este hábito.

Cuento Platero y yo

Platero es un pequeño asno cuya piel se encuentra cubierta de un pelo tan suave como la seda, y tan abundante que parece que no tiene huesos. Sus ojos son tan oscuros como la noche y por eso transmite dureza en su mirada.
Es tan alegre y adora andar suelto por el prado. Las flores le transmiten paz y es tan bueno ver como las acaricia. Con su hocico delicadamente se acerca y las siente, no importa sin son rosas, gualdas, celestes o cualquier otra florecilla. Cada vez que digo “¿Platero?”, no duda en venir a mí, y siempre lo hace trotando de una forma, con sus cascabeles bien movidos, que parece que se está riendo.
Su apetito es único y es capaz de comer todo lo que yo le dé. Entre sus preferidas están las naranjas y las mandarinas, sin olvidarnos de las uvas moscatel, los higos morados y todas las de ámbar.
 Todos lo que no lo conocen les parece muy tierno al igual que los niños aunque en realidad es muy fuerte y duro por dentro, tanto como una piedra. Llama la atención de todos, y aún más los domingos cuando paseamos. Este día yo ando sobre por todo el pueblo y los campesinos nos miran fijamente.
Al leer un diccionario Asnografía pude ver cómo, irónicamente, se dice la descripción del asno. Al ver aquella situación me sentí muy mal pues es tan bueno Platero. ¡No merece que lo describan así!
Cuando nos referimos a ti y se pretende describirte, ¿por qué tratarte así irónicamente?, ¿por qué acudir a describirte como si estuviésemos en un cuento? Al hombre bueno se le dice asno y al asno malo se le llama por hombre, entonces tú que eres amigo de todos tanto del viejo como de los niños, de las mariposas, del perro, del arroyo, del sol y la luna; que eres tan simpático, sabio, sensible, calmado y pensativo, Marcos Aurelio de los prados.
Sé que platero es capaz de comprender cada una de las palabras que digo. Sus negros ojos me miran sin pestañar, demostrando la firmeza de su mirada. Mientras me observa algunos pequeños rayitos sol iluminan esos oscuros azabaches que tiene como ojos reflejando un color verdinegro. ¡Como quisiera que su gran cabeza llena de pelos fuese capaz de ver cómo yo trato de revertir lo que esos malvados hombres ponen en los diccionarios!
Cuando he terminado de leer este irónico significado, al margen del libro escribí, Asnografía, sentido figurado y lo que hace es describir a todos los tontos que escriben diccionarios.
¡Platero he venido de estar con tu muerte! Todo permanece del mismo modo. Estas vivo, estas aquí a mi lado. He venido solo pues aquellos que eran niños han crecido, ahora son hombres y mujeres. La ruina no nos afectara, no caerá sobre nosotros semejante desdicha, hemos afrontado lo malo y aún estamos de pie y tenemos en nuestro poder la mejor de todas las riquezas, nuestros corazones.
Mi corazón para mi es suficiente, es lo más grande que puedo tener, quisiera saber si para ellos el suyo también lo es. Si sus pensamientos se parecieran a los míos, aunque mejor no y así se evitarían conservar en su memoria la tristeza que llevo como consecuencia de mis actos infames, de insolencia y de mis descortesías.
Eres tú mi bien, mi confidente, solo tú conoces cosas que nadie se imagina. ¡Qué felicidad hablar contigo! Pondré en su lugar cada uno de mis actos dejando como presente toda la vida y que el pasado sea tan pequeño como una florecilla y permanezca en el recuerdo, calmado en la sombra y con una suave fragancia.
Te digo Platero que, tú permaneces en el pasado, pero para ti que significa el pasado, si tú vives en lo eterno, y al igual que yo en tu mano sostienes el sol de cada amanecer igual que como crece el corazón de Dios eterno.
Chiquipedia

martes, 22 de enero de 2019

El gato con botas

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Érase una vez un molinero que tenía tres hijos, a los que quería por igual. Sin embargo, el molinero era muy pobre y por eso cuando murió tan solo tenía para darles en herencia a sus hijos el molino, un burro y un gato, en apariencia bastante común.
La repartición de los bienes, según la voluntad del fallecido, sería atendiendo a la edad de sus muchachos. Así, el molino correspondió al primogénito, el burro al hijo del medio, y el gato al más pequeño.
Apenas estuvo hecha la repartición, este último pensó que había sido el más desgraciado. Sus hermanos podrían trabajar mancomunadamente y aprovechar sus fuerzas para acumular algo de riqueza, algo que el padre, aunque muy bueno, no había podido lograr por su tozudez y viejos hábitos. En cambio él, con un simple gato, nada podría hacer para ganarse la vida.
Al tanto de los pensamientos de su nuevo amo, el gato, para nada un felino doméstico común, lo sorprendió al hablar cual si fuera una persona y le dijo:
-No lamentes en vano, pues ciertamente de los tres eres el que ha salido mejor parado. Para demostrártelo y consolidar tu fortuna solo necesito que me consigas un par de botas y un saco.
Sorprendido, el muchacho le buscó al gato lo que este demandaba. Siempre había sabido que el gato era muy astuto por su comportamiento extraño en comparación con otros animales, pero nunca había imaginado que pudiese hablar, y mucho menos coordinar acciones para un plan como el que al parecer tenía ideado.
Así, el gato tomó sus botas y se las encasquetó y saco en ristre salió hacia el bosque.
Una vez llegó allí llenó el saco con hierba y trampas para animales y se tiró en el suelo, simulando estar muerto.
A los pocos minutos varios conejos se acercaron al saco y al intentar comer de la hierba que contenía, quedaron atrapados en las trampas.
Contento por el triunfo de su ardid, el gato con botas recogió el saco con los conejos y fue al palacio real, donde pidió hablar con el rey para entregarle un presente de su amo.
Los guardias lo dejaron entrar y, ya frente al monarca, el gato exclamó:
-Su Majestad, permítame entregarle este obsequio resultante de su habilidad para cazar, de mi amo el Marqués de Carabás.
El rey nunca había oído hablar de tal noble, pero los conejos tenían tan buena carne, que enseguida pensó que se trataba de un muy buen cazador y gustoso aceptó el regalo.
-Gracias por este presente, gato –dijo el rey-. Asegúrate que tu amo reciba mi gratitud y dile que es bienvenido en nuestra corte.
El gato desbordaba de júbilo y rápidamente fue a poner al tanto a su dueño, incapaz de comprender la estrategia de su felino. Este le pidió que lo dejara actuar, que llegado el momento comprendería de qué iba todo.
El día después de haber cazado los conejos y regalárselos al monarca, el gato repitió su operación. Esa vez, la presa fueron dos perdices y a cambio recibió una propina del rey, que vino muy bien al joven que heredó tan astuto gato con botas.
El tiempo fue pasando y por varios meses el gato llevó el resultado de su caza al rey, que siempre le daba algo a cambio y le manifestaba su interés por conocer al Marqués que tantos detalles tenía con él.
Pero resulta que un día las condiciones que el singular felino requería para pasar a la siguiente etapa de su plan se materializaron.
El rey salió en su carruaje junto a su hija, la bella princesa de la comarca, a dar un paseo por la ribera del río.
Enterado de esto, el gato instó a su amo a meterse en el río en paños menores y le pidió que lo dejase actuar y solo le siguiese el rollo.
El joven hizo tal cual le pidió el gato sin cuestionarse nada. En definitiva, llevaba ya varios meses viviendo del dinero que su astuto compañero animal le llevaba cada día.
Cuando el carruaje pasó por las cercanías del sitio exacto en el que el joven se bañaba, el gato comenzó a gritar:
-Auxilio, auxilio! Unos ladrones han asaltado a mi amo y se han llevado su ropa. Por eso está en el río, avergonzado y sin poder salir.
Apenas lo escuchó el rey mandó a detener su caravana. Había reconocido al gato y preocupado por la suerte del noble Marqués de Carabás, le pidió al gato que le contase la historia con lujo de detalles.
Así lo hizo el gato y ganó la solidaridad del monarca, que ordenó dar ropas lujosas al Marqués, para que pudiera salir del agua.
Cuando esto estuvo hecho el rey trabó inmediata confianza con el supuesto noble que había estado regalándole el resultado de su habilidad para la caza durante meses.
El joven hijo de un pobre molinero había ganado en astucia desde el momento en que heredó a su gato con botas, razón por la que comprendió de inmediato el sentido de todo lo que había estado haciendo su suerte de mascota.
De esta forma, aceptó la invitación del rey a acompañarlo a él y su hija en el carruaje, durante el resto del paseo.
A medida que avanzaba, la caravana real se encontraba a su paso a productores de heno, trigo y otros cultivos de gran demanda en el palacio.
El rey siempre ordenaba detener el paso de su carruaje para interactuar con los trabajadores y preguntarles para quién trabajaban y de quién eran las tierras en la que lo hacían.
Estos, a los que oportunamente el gato con botas, que iba al frente de la caravana, les había alertado lo que debían decir para supuestamente no morir, respondía al monarca que eran trabajadores del famoso Marqués de Carabás, dueño y señor de las tierras por las que el monarca transitaba ahora mismo.
Mientras esto pasaba, en la cabeza del rey iba cobrando cada vez más forma una idea. El joven Marqués era el pretendiente ideal para su hija, la que al parecer estaba encantada con el joven tanto como él lo estaba con ella.
Unos kilómetros más adelante de donde habían visto al último productor de trigo, los nobles se encontraron con un fabuloso castillo, que competía en belleza y esplendor con el palacio real.
Pero sucede que unos minutos antes de que la caravana llegase, el astuto gato, que se había adelantado aún más, había tomado cartas en el asunto.
Ese castillo, el cual conocía muy bien, era propiedad de un horrendo ogro.
El gato conocía que esta criatura tenía la extraña habilidad de convertirse en animal.
Por ello, cuando llegó al castillo y lo vio, le increpó:
-¿Es cierto que tienes la habilidad de convertirte en cualquier animal?
-Por supuesto que sí -le dijo el ogro, al tiempo que se convertía en un león.
Sin dejarse amilanar ante la impresión y el temor que le causaba el llamado rey de la selva, el gato con botas agregó a la conversación:
-¿Pero acaso serás capaz de transformarte también en animales más pequeños?
-¿Por quién me tomas? Claro que sí –exclamó orgulloso el ogro, mientras se convertía en un ratón.
Esta era la oportunidad que el gato esperaba. Apenas vio al roedor le fue encima y se lo tragó de golpe, de forma que el castillo quedaba sin amo.
Así, cuando la caravana real llegó, la recibió y con mucha solemnidad dijo:
-Bienvenido Su Majestad y bella princesa al castillo de mi amo el Marqués de Carabás. Pueden disponer de sus terrenos como gusten para descansar y volver cada vez que les apetezca.
Esto era lo que necesitaba oír el rey para tomar su decisión. El joven, guapo y rico Marqués de Carabás era sin dudas el candidato perfecto para desposar a la princesa y sucederlo en el trono.
Y exactamente así fue al cabo de pocos meses. El joven vivió feliz para siempre con su bella y adorada esposa, orgulloso de haber heredado a un astuto gato con botas que lo convirtió en rey.

Pedro y el lobo

Imagen relacionadaÉrase una vez un pastorcillo llamado Pedro, que se pasaba la mayor parte del día cuidando a sus ovejas en un prado cercano al pueblo donde vivía. Todas las mañanas salía con las primeras luces del alba con su rebaño y no regresaba hasta caída la tarde. El pastorcillo se aburría enormemente viendo cómo pasaba el tiempo y pensaba en todas las cosas que podía hacer para divertirse.
Hasta un día en que se encontraba descansando bajo la sombra de un árbol y tuvo una idea. Decidió que era hora de pasar un buen rato a costa de la gente del pueblo que vivían cerca de allí. Dispuesto a gastarles una broma se acercó y comenzó a gritar:
-“¡Socorro, el lobo! ¡Viene el lobo!”.
Los aldeanos de inmediato agarraron las herramientas que tenían a mano y se dispusieron a acudir al pedido de auxilio del pobre pastor. Al llegar hasta la pradera lo encontraron deshaciéndose en risas en el suelo, por lo que descubrieron que todo había sido una broma de mal gusto. Los aldeanos se enfadaron con el pastor y regresaron a sus faenas molestos por la interrupción.
Al pastor le había hecho tanta gracia la broma que se dispuso a repetirla. Ya había pasado un buen rato cuando se volvieron a escuchar los gritos alarmantes de Pedro:
-“¡Socorro, el lobo! ¡Viene el lobo!”.
Al volver a oír los gritos del pastor, la gente del pueblo creyó que en esta ocasión sí se trataba del lobo feroz y corrieron a ayudarlo. Pero otra vez volvieron a encontrarse con la decepción de que el pastor no necesitaba su ayuda y se divertía viendo cómo habían vuelto a caer con su broma. Esta vez los aldeanos se enfadaron mucho más con la actitud del pastor y juraron no dejarse engañar más por este.
Al día siguiente el pastor volvió al prado a pastar con sus ovejas. Aún recordaba con risas lo bien que se lo había pasado el día anterior, cuando había hecho correr a los aldeanos con sus gritos. Estaba tan entretenido que no vio acercarse al lobo feroz hasta que lo tuvo muy cerca. Preso del miedo al ver que este se acercaba a sus ovejas, comenzó a gritar muy fuerte:
-“¡Socorro, el lobo! ¡Viene el lobo! ¡Ayudan a mis ovejas! ¡Auxilio!”.
Gritaba una y otra vez, pero los aldeanos no parecían escucharlo. Hacían oídos sordos ante los gritos de auxilio del pastor, ya que pensaban que se trataba de otra broma. El pastor no sabía qué otra cosa hacer, por lo que seguía pidiendo ayuda, desconcertado sin saber por qué nadie acudía.
-“¡Socorro, el lobo! ¡Viene el lobo! ¡Se está comiendo a mis ovejas! ¡Auxilio!”
Pero ya era muy tarde para convencer a los aldeanos de que esta vez era verdad. Fue así como el pastor tuvo que ver con dolor cómo el lobo devoraba una tras otra sus ovejas, hasta quedar saciado. Luego de este día el pastor se arrepintió profundamente de su comportamiento y la manera en que había engañado a la gente del pueblo. En lo adelante nunca más repetiría una broma como esta.

PARA MI NIETO ERIC CON CARIÑO

Un acto de magia

Bambi y Tambor

Bambi y Tambor

¡Hola amigo y amiga! :


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Números y colores con letra...

tabla del 2 en inglés

Tabla del 3 en inglés

TABLA DEL 4 EN INGLÉS

TABLA DEL 6 EN INGLÉS

Tabla del 8 en inglés

Encierra al gato

Ve cliqueando los círculos más claros, que se pondrán más oscuros. • El objetivo es cercar al gato y no dejarlo salir. Para empezar, hacer click en cualquier lugar del dibujo de abajo ¡ Buena suerte y mucha atención!

"EL TESORO DEL SABER"

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