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domingo, 16 de junio de 2019

Culibillas y las hormigas blancas

Culibillas y las hormigas blancasHace mucho tiempo cuando el planeta estaba habitado por dioses, hubo una diosa llamada Culibillas. Era una joven bellísima que provenía de una familia humilde. Sus padres Arafita y Anayet, no tenían tierras ni apenas ganado, pero tenían a su hija, que era su mayor tesoro.

Culibillas era una muchacha sincera y dulce a la que le gustaban los animales, especialmente las hormigas blancas, quienes disfrutaban mucho de su compañía y la acompañaban en sus paseos por la montaña.

Las cualidades de Culibillas no pasaban inadvertidas para el resto de los dioses, especialmente para uno: Balaitús. Éste era un dios perverso al que todos conocían por sus saqueos y correrías. Incluso era capaz de provocar terribles tormentas cuando se enfadaba.

El caso es que Balaitús puso sus ojos en la bella Culibillas y decidió bajar en busca de ella.

- ¿Pero qué es eso? - dijo Culibillas a sus hormigas cuando vio que el cielo se abría en terribles truenos y relámpagos.

Era Balaitús, que descendía con su carro. Pero en ese mismo instante aparecieron Arafita y Anayet y evitaron que el malvado dios bajara a por ella.

- Esto no quedará así - dijo Balaitús - Volveré a buscarla mañana al atardecer, la raptaré y será mía, ¡¡¡mía!!!

Pero lo que no se imaginaba Balaitús era que alguien más había oído sus malvados planes. Una de las hormigas blancas de Culibillas, Formiguilla, se había escondido en su carro y lo había oído todo. Tenía que avisar a sus compañeras para evitar que llevara a cabo su plan. Así que se subió a un águila real y le pidió que la llevara a su hormiguero.

Le contó a sus compañeras las maléficas intenciones de Balaitús y todas estuvieron de acuerdo en que no podían permitírselo.

- ¡Arriesgaremos nuestra vida si es necesario! - dijeron todas al unísono

Fueron en busca de Culibillas y descubrieron a la joven durmiendo junto a una roca. Se fueron subiendo una a una sobre ella y así lograron formar un manto blanco bajo el cual la muchacha pasaba inadvertida.

Entonces Balaitús cumplió con sus planes y bajó a la tierra encolerizado dispuesto a encontrarla. Pero por mucho que la buscó por todos los rincones no dio con ella. Su rabia fue en aumento, gritó tan fuerte que quebró las rocas y golpeó el suelo con tanta potencia que acabó con cientos de hormigas. Cuando vio que de nada servía se marchó con su carro lanzando espantosas amenazas contra todos los seres de aquellas montañas, sobre todo a las hormigas, a las que odiaba especialmente.

Los gritos de Balaitús acabaron por despertar a Culibillas.

- Pero ¿qué ha pasado? ¿Qué hacéis todas colocadas sobre mí?

Culibillas y las hormigas blancasLa joven vió algunas de las hormigas pisoteadas en el suelo y escuchó a lo lejos las amenazas de Balaitús por lo que pudo hacerse una idea de lo que había ocurrido.

- ¡No permitiré que acabe con vosotras, mis hormiguitas! ¡De ninguna manera!

De modo que cogió una roca afilada que se había desprendido a consecuencia de los gritos de Balaitús y se lo clavó en el pecho para dejarles a las hormigas un lugar en el que guarecerse.

Tras el gesto de generosidad de Culibillas su cuerpo se convirtió en una montaña a la cual llamaron Peña Foratata que albergaba una brecha dentro, donde dicen, todavía se encuentran hoy guardadas las hormigas.

Con el tiempo, y en memoria de la dulce y buena Culibillas y sus hormigas, el pueblo que nació a los pies de la peña recibió el nombre de Formigal (que en aragonés significa hormiguero).

   Cuentos Cortos

domingo, 4 de noviembre de 2018

La leyenda del ajedrez

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo reinaba en cierta parte de la India un rey llamado Sheram. En una de las batallas en las que participó su ejército perdió a su hijo, y eso le dejó profundamente consternado. Nada de lo que le ofrecían sus súbditos lograba alegrarle.
Un buen día un tal Sissa se presentó en su corte y pidió audiencia. El rey la aceptó y Sissa le presentó un juego que, aseguró, conseguiría divertirle y alegrarle de nuevo: el ajedrez.
Después de explicarle las reglas y entregarle un tablero con sus piezas el rey comenzó a jugar y se sintió maravillado: jugó y jugó y su pena desapareció en gran parte. Sissa lo había conseguido.hindu_brahmin_mg65
Sheram, agradecido por tan preciado regalo, le dijo a Sissa:
– Sissa, quiero recompensarte dignamente por el ingenioso juego que has inventado.
El sabio contestó con una inclinación:
– Soy bastante rico como para poder cumplir tu deseo más elevado –continuó diciendo el rey–. Di la recompensa que te satisfaga y la recibirás.
Sissa continuó callado.
– No seas tímido –le animó el rey-. Expresa tu deseo. No escatimaré nada para satisfacerlo.
– Grande es tu magnanimidad, soberano. Pero concédeme un corto plazo para meditar la respuesta. Mañana, tras maduras reflexiones, te comunicaré mi petición.
Cuando al día siguiente Sissa se presentó de nuevo ante el trono, dejó maravillado al rey con su petición, por su modestia.
– Soberano –dijo Sissa–, manda que me entreguen un grano de trigo por la primera casilla del tablero del ajedrez.
– ¿Un simple grano de trigo? –contestó admirado el rey.
– Sí, soberano. Por la segunda casilla ordena que me den dos granos; por la tercera, 4; por la cuarta, 8; por la quinta, 16; por la sexta, 32…
– Basta –le interrumpió irritado el rey–. Recibirás el trigo correspondiente a las 64 casillas del tablero de acuerdo con tu deseo; por cada casilla doble cantidad que por la precedente. Pero has de saber que tu petición es indigna de mi generosidad. Al pedirme tan mísera recompensa, menosprecias, irreverente, mi benevolencia. En verdad que, como sabio que eres, deberías haber dado mayor prueba de respeto ante la bondad de tu soberano. Retírate. Mis servidores te sacarán un saco con el trigo que necesitas.
piezas ajedrzSissa sonrió, abandonó la sala y quedó esperando a la puerta del palacio.
Durante la comida, el rey se acordó del inventor del ajedrez y envió para que se enteraran de si habían entregado ya al reflexivo Sissa su mezquina recompensa.
– Soberano, tu orden se está cumpliendo –fue la respuesta–. Los matemáticos de la corte calculan el número de granos que le corresponde.
  El rey frunció el ceño. No estaba acostumbrado a que tardaran tanto en cumplir sus órdenes.
Por la noche, al retirarse a descansar, el rey preguntó de nuevo cuánto tiempo hacía que Sissa había abandonado el palacio con su saco de trigo.
– Soberano –le contestaron–, tus matemáticos trabajan sin descanso y esperan terminar los cálculos al amanecer.
– ¿Por qué va tan despacio este asunto? –gritó iracundo el rey–. Que mañana, antes de que me despierte, hayan entregado hasta el último grano de trigo. No acostumbro a dar dos veces una misma orden.
Por la mañana comunicaron al rey que el matemático mayor de la corte solicitaba audiencia para presentarle un informe muy importante.
El rey mandó que le hicieran entrar.ajedrez-para-nintildeos-clases-de-ajedrez_d2c5434f9_2
– Antes de comenzar tu informe –le dijo Sheram–, quiero saber si se ha entregado por fin a Sissa la mísera recompensa que ha solicitado.
– Precisamente para eso me he atrevido a presentarme tan temprano –contestó el anciano–. Hemos calculado escrupulosamente la cantidad total de granos que desea recibir. Resulta una cifra tan enorme…
– Sea cual fuere su magnitud –le interrumpió con altivez el rey– mis graneros no empobrecerán. He prometido darle esa recompensa y, por lo tanto, hay que entregársela.
– Soberano, no depende de tu voluntad el cumplir semejante deseo. En todos tus graneros no existe la cantidad de trigo que exige Sissa. Tampoco existe en los graneros de todo el reino. Hasta los graneros del mundo entero son insuficientes. Si deseas entregar sin falta la recompensa prometida, ordena que todos los reinos de la Tierra se conviertan en labrantíos, manda desecar los mares y océanos, ordena fundir el hielo y la nieve que cubren los lejanos desiertos del Norte. Que todo el espacio sea totalmente sembrado de trigo, y toda la cosecha obtenida en estos campos ordena que sea entregada a Sissa. Solo entonces recibirá su recompensa.
El rey escuchaba lleno de asombro las palabras del anciano sabio.
– Dime cuál es esa cifra tan monstruosa –dijo reflexionando–.
– ¡Oh, soberano! Dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince (18.446.744.073.709.551.615) granos de trigo.
El rey se quedó de piedra. Pero en ese momento Sissa renunció al presente. Tenía suficiente con haber conseguido que el rey volviera a estar feliz y además les había dado una lección matemática que no se esperaban.

viernes, 7 de abril de 2017

Leyenda del Conejo de Pascua



Cuenta esta leyenda que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que
les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo
escondido, que muy asustado veía como toda la gente entraba, lloraba y
estaba triste porque Jesús había muerto.
El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron
la piedra que cerraba la entrada y lo veía preguntándose quién sería ese
Señor a quien querían tanto todas las personas.
Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y
dobló las sábanas con las que lo habían envuelto.
Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de
la cueva ¡más vivo que nunca!
El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que
tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no
tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.
Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les
llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y
así lo hizo.
Desde entonces, cuenta la leyenda, que el conejo sale cada
Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para
recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

Desconozco su autor

www.nuestraedad.com.mx

miércoles, 6 de julio de 2016

Momotaro, el niño melocotón

Adaptación de la leyenda popular japonesa


Hace muchos años vivía en el lejano Japón una pareja de ancianos que no había tenido hijos. El hombre era leñador y su esposa le ayudaba en la tarea diaria recogiendo troncos y maderas.
Un día salieron los dos al campo y mientras el hombre trabajaba, ella se acercó al río a lavar la ropa ¡Menuda sorpresa se llevó la buena mujer! Flotando sobre las aguas vio un enorme melocotón. Llamó a su marido y entre los dos, consiguieron llevarlo hasta la orilla.
Si encontrar un melocotón gigante fue algo muy extraño, más raro fue lo que vieron dentro… Al abrirlo, de su interior salió un pequeño niño de tez blanca que sonriente les miraba con sus grandes ojos negros como el azabache. Los ancianos se pusieron muy contentos y se lo llevaron a casa. Le llamaron Momotaro, pues,  en japonés, Momo significa melocotón.
Momotaro creció muy sano y fuerte, más que el resto de los niños del pueblo. Con el tiempo se convirtió en un joven bondadoso al que todo el mundo quería y respetaba.
Por aquellos años con frecuencia asaltaban  la aldea unos demonios que ponían todo patas para arriba, robando todo lo que podían y atemorizando a sus habitantes. La tarde en que Momotaro alcanzó la mayoría de edad, todos propusieron que fuera él quien  salvara al pueblo de los molestos demonios.
– ¡Es un honor para mí! Iré a Onigashima, la Isla de los Demonios y les daré un buen escarmiento para que no vuelvan por aquí – dijo el joven mientras le ponían una armadura y le daban provisiones para unos días.
Dispuesto a cumplir su misión cuanto antes salió del pueblo y tras varias horas caminando, el valiente Momotaro se encontró con un perro.
– Hola Momotaro… ¿A dónde vas? – le dijo el animal.
– Voy a la isla de Onigashima a derrotar a los demonios.
– ¿Me das algo de comer que tengo mucha hambre? – preguntó el can.
– Claro que sí. Llevo bolitas de maíz… ¿Te vienes conmigo a la isla y me ayudas?
– Sí… ¡iré contigo! – le respondió el perro agradecido.
Al ratito, Momotaro y el perro se cruzaron con un mono.
– Hola… ¿A dónde vais tan rápido?
– Vamos a Onigashima a vencer a los demonios de la isla ¿Quieres venir con nosotros? Llevo ricas bolitas de maíz para todos.
El mono aceptó y se unió al grupo a cambio de un poco de alimento. Poco después se les acercó un faisán.
– ¿A dónde os dirigís, amigos?
– A Onigashima, a ver si conseguimos deshacernos de los demonios- afirmó Momotaro.
– Perfecto, me apunto a ayudaros – dijo el faisán con voz algo chillona. A cambio, Momotaro compartió también con él su comida.
Llegaron a la costa y el extraño cuarteto embarcó en un velero que les llevó hasta la isla.  Cuando avistaron tierra, el faisán voló sobre ella para echar un vistazo y regresó a donde estaba el barco.
– ¡Están todos dormidos! ¡Vamos, entremos! – gritó desde el aire a sus compañeros.
Desembarcaron y se acercaron a la gran muralla tras la cual se refugiaban los demonios. El mono entró en acción y trepando por el alto muro de piedra, saltó hacia el otro lado y abrió la enorme puerta desde dentro. Bajo las órdenes de Momotaro, todos irrumpieron gritando.
– ¡Eh, demonios, salid de vuestro escondite! ¡Dad la cara, no seáis cobardes!
Los demonios, recién levantados de su larga siesta, se sorprendieron al ver al chico con los tres animales. Antes de que pudieran reaccionar, el perro empezó a morderles, el faisán a picotear sus cabezas y el mono a arañarles con sus fuertes uñas. Por mucho que los demonios quisieron defenderse, no tuvieron nada que hacer ante un equipo tan valiente y bien organizado.
– ¡Ay, ay! ¡Nos rendimos! ¡Dejadnos en paz, por favor! – suplicaban desesperados.
– ¡Sólo si prometéis dejar tranquila a la gente de mi aldea! – les gritó Momotaro – ¡No quiero que os acerquéis a ella nunca más!
– Sí, sí… ¡Haremos lo que tú digas! – bramaron los demonios sin fuerzas ya para defenderse.
– Está bien… ¡Pues ahora devolvednos todo lo que le habéis robado durante años a mi gente!
Así lo hicieron. Momotaro y sus pintorescos amigos cargaron una carretilla con cientos de monedas y joyas que los demonios habían quitado a los habitantes de la aldea y se despidieron de la isla para siempre.
Al llegar al pueblo, fue recibido como un héroe y compartió el éxito con sus nuevos y fieles amigos.

martes, 2 de diciembre de 2014

LA LEYENDA DE LA ARAÑA DE NAVIDAD



 La Araña de Navidad es una leyenda alemana que
 se originó ya hace mucho tiempo. Hoy en día
 precisamente son muchos los alemanes que 
colocan en su árbol de Navidad una araña brillanteo
tiempo. Hoy en día precisamente son muchos los
 alemanes que colocan en su árbol de Navidad una araña brillante.
Hubo una vez hace mucho, mucho tiempo, un hogar alemán en 
el que la madre se encargaba de limpiar la casa para celebrar el
 día más maravilloso del año.

Era el día en el que nacía Jesús, el día de la Navidad. Ella limpiaba 

y limpiaba para que no pudiera ser encontrada ni una sola 
mota de polvo. Incluso limpió esos rincones en donde en muchas
 ocasiones al hacer mucho tiempo que no se limpia suelen aparecer
 minúsculas telas de araña. Las pequeñas arañas, viendo sus telas 
destruidas, huyeron y subieron a algún rincón del ático.

Por fin llegó la víspera del Día de Navidad.

En esa casa colocaron y decoraron con mucho orgullo y alegría el

 árbol, y la madre se quedó junto a la chimenea, esperando
 que sus hijos bajaran de sus habitaciones. Sin embargo, las arañas,
 que habían sido desterradas tras la ardua limpieza de la madre, 
estaban desesperadas porque no iban a poder estar presentes en
 la mañana de Navidad. La araña más vieja y sabia sugirió que 
podían ver la escena a través de una pequeña rendija en el vestíbulo.

Silenciosamente, salieron del ático, bajaron las escaleras y se

 escondieron en la pequeña grieta que había en el vestíbulo. De 
repente la puerta se abrió y las arañas asustadas corrieron por toda
 la habitación. Se escondieron en el árbol de Navidad y se arrastraron
 de rama en rama, subiendo y bajando, buscando esconderse en las 
decoraciones más bonitas.

Cuando Santa Claus bajó por la chimenea aquella noche y se acercó

 al árbol, se dio cuenta con espanto que estaba lleno de arañas. Santa
 Claus sintió lástima de las pequeñas arañas, porque son criaturas de
 Dios, sin embargo pensó que la dueña de la casa no pensaría lo mismo
 que él.

De inmediato, con un toque de magia, golpeó un poco el árbol y convirtió 

a las arañas en largas tiras brillantes y luminosas.

Desde entonces, en Alemania, todos los años, los abuelos les cuentan

 a sus nietos la leyenda de las Arañas de Navidad, y colocan con ellos
 las guirnaldas brillantes de colores en el árbol.

Y cuenta la tradición que siempre hay que incluir una araña en medio de

 cada decoración.

martes, 18 de noviembre de 2014

La leyenda del Ave del Paraíso – H. C. Andersen

En el Jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su ave fenixcanto.
Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otraave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva Ave Fénix, laúnica en el mundo.
El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.
Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges , y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.

La grulla agradecida

Erase una vez un joven muy pobre que vivía solo en una casita al lado del bosque. Un día de invierno bastante nevoso, de regreso a su casa, oyó un ruido extraño. Caminó hacia el campo lejano de donde venía el sonido, y allí descubrió a una grulla tumbada sobre la nieve llorando de dolor. Tenía una flecha hincada en el ala, así que el joven, muyla%20grulla cariñoso, se la quitó con sumo cuidado. El pájaro, ya libre, voló hacia el cielo y desapareció.
Normalmente nadie le visitaba, pero esa noche en la puerta sonó un toc, toc, toc:
- “¿Quién será, a esta hora y con tanta nieve?”.
¡Qué sorpresa al abrir la puerta y ver a una mujer joven y bonita! La joven le dijo que no podía encontrar su camino por la nieve, y le pidió que por favor la dejara descansar en su casa, a lo que él accedió. La muchacha se quedó ese día y los siguientes.
Tan dulce y humilde era que el joven se enamoró y le pidió que fuera su esposa. Se casaron, y a pesar de su pobreza, se sentían contentos. Hasta los vecinos se alegraban de verlos tan felices. Pero el tiempo vuela y pronto llegó otro invierno. Se quedaron sin dinero y comida, tan pobres como siempre.
aiyoriaoshiUn día, para poder ayudar un poco, la joven decidió hacer tejer una tela, para ello le pidió a su marido que le construyera un telar detrás de la casa. Antes de empezar su trabajo le hizo prometer que nunca entraría a la habitación mientras estuviera trabajando y él lo hizo. Tres días y tres noches trabajó sin parar y sin salir de la estancia. Tras tres días salió extenuada tras tejer una hermosa tela que vendió él a un buen precio.
Aunque el dinero les duró bastante tiempo no fue suficiente para todo el invierno, por lo que, de nuevo tuvo que tejer nuestra amiga. De nuevo hizo prometer a su marido que no entraría mientras tejía y de nuevo su marido prometió no hacerlo. Cuatro días tardó ésta vez en confeccionar el tejido por lo que terminó aún más cansada que la vez anterior. Le dio a su marido un tejido tan maravilloso que, al venderlo en el pueblo, consiguieron dinero suficiente para dos inviernos duros.
Pero desafortunadamente, con más seguridad que nunca para el futuro, el hombre se hizo avaro. Atormentado, tanto por grullael deseo de ser rico como por los vecinos siempre preguntándole cómo se podía tejer sin comprar hilo, el joven le pidió a su esposa que le hiciera otro tejido. Aunque ella se resistía puesto que pensaba que tenían bastante dinero y que no había necesidad, cedió a las insistencias del marido, no sin antes recordarle la promesa de no entrar antes de que ella terminara su trabajo.
Pero esta vez la curiosidad no lo dejaba en paz, así que, rompiendo la promesa, abrió un poquito la puerta del telar. La sorpresa hizo que se le escapara un grito: manejando el telar no estaba la joven sino una hermosa grulla cuyas plumas iba arrancando de su propio cuerpo para confeccionar un fabuloso tejido. Cuando el pájaro, le oyó gritar, se dio cuenta de que lo observaban y dejó de trabajar; de repente se convirtió en la joven esposa.
Entonces, le explicó que ella era esa grulla a la que él ayudó y que, agradecida, se convirtió en mujer, y empezó a tejer para ayudarle a salir de la pobreza, a pesar del gran sacrificio que le suponía tejer con las plumas de su propio cuerpo, pero, ahora que él sabía su secreto, tendrían que dejar de estar juntos. Al oír esto, el marido le dijo que no se fuera, que la quería más que todo el dinero del mundo, pero ya no había solución, nada más terminar de dar la explicación, la joven se convirtió a grulla y voló hacia el cielo.
Leyenda japonesa

lunes, 14 de julio de 2014

Puercoespín bebé, que tierno!!!!



La fábula del puercoespín

     Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.
     Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro. De esa forma pudieron sobrevivir.
     La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con  los defectos de los demás y  admirar sus cualidades.

miércoles, 18 de junio de 2014

La Caja de Pandora.

Todo comenzó con el protagonismo de 2 personajes,Prometeo y Epimeteo, 2 hermanos que eran los dioses del Olimpo. Ellos fueron los artífices de la creación de los animales y de los hombres, se encargaban de darles a sus animales los requerimientos mínimos para su supervivencia.

Prometeo creaba a los hombres y Epimeteo los animales. El primero realizaba su trabajo con un amor impresionante, ya que creaba a los hombres muy similares al perfil de dioses. El reparto de las cualidades las hacía Epimeteo, dando pociones a cada uno. Por ejemplo quien tenía fuerza no tenía velocidad, y quien tuviera velocidad no tenía fuerza, igualdad ante todo.

Al ver que los nombres no reunían las capacidades necesarias para afrontar la vida, decidieron crearlos con similitudes a los dioses, a partir de ahí empezaron a crear sus propias viviendas, su propia ropa y a cazar animales para la supervivencia.

sábado, 30 de marzo de 2013

Leyenda del conejo de Pascua

Cuenta la leyenda que cuando sepultaron a Jesús, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.

El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, que el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

jueves, 4 de octubre de 2012

La leyenda del unicornio



Hace muchísimo, pero muchísimo tiempo, existían unas criaturas maravillosas, los unicornios.
Vivían en la India y tenían el cuerpo de caballo, con patas de antílope, barba de chivo y un cuerno recto en la frente. Los unicornios eran de color blanco.
Estos seres no podían ser vistos por cualquier persona, sino por aquellos que fueran bondadosos y puros de corazón. Se supone que sólo las jóvenes doncellas podían cuidarlos y protegerlos. También es por este motivo, que emplearon a estas doncellas para atraparlos.
El cuerno del unicornio tenía poderes curativos, podía combatir enfermedades incurables, servía como antídoto para venenos y otras leyendas le atribuyen poderes de elixir de la eterna juventud.
Para desgracia de estos animales, si se les quitaba su cuerno, morían al instante.
Durante la Edad Media, muchos nobles buscaban este trofeo y ofrecían grandes recompensas para quién pudiera conseguirles un cuerno de unicornio de la India. Esta práctica llevó a la extinción de estos animales mágicos.
El unicornio era un animal solitario y tímido, sin embargo, podía ser muy agresivo, por lo que su captura resultaba particularmente difícil.
Se consideraba que brindaba protección contra todos los venenos conocidos y también contra las enfermedades incurables. Era creencia que quien ingiriera alguna poción preparada con cuerno de unicornio, viviría eternamente.
Los nobles consumían el cuerno molido preparado con la comida o la bebida, y su acción era más intensa si la copa estaba hecha con un cuerno de este animal.
En realidad, las copas de cuerno de unicornio debían estar hechas con cuernos de rinoceronte o con el colmillo de la ballena narval. La narval macho desarrolla uno de sus colmillos más que el otro, pudiendo llegar a medir hasta tres metros de longitud, este colmillo es torneado.
El unicornio es símbolo de libertad, pureza, la fuerza, el valor y la magia.

domingo, 8 de enero de 2012

La leyenda del unicornio


El unicornio

Hace muchísimo tiempo atrás, en otras épocas muy remotas, salvajes y fantásticas criaturas vivían y andaban libres por ahí. La más hermosa de todas ellas era el Unicornio, una criatura de color blanco, con cuerpo de caballo, barba de chivo, patas de antílope y un cuerno en la frente, que era perseguido permanentemente debido a los mágicos poderes curativos y de juventud eterna de éste último. Pero esta criatura no era fácil de atrapar, era muy rápida y ágil. La única forma de hacerlo, era recurriendo a los encantos de las inocentes doncellas, de corazón puro, a las que los unicornios se acercaban ingenuamente atraídos por su pureza y apoyaban la cabeza en sus regazos. De esta manera al estar distraídos eran atrapados por ambiciosos cazadores que les cortaban los cuernos, muriendo como consecuencia inmediatamente después. Así, progresivamente fueron desapareciendo y extinguiéndose todos los unicornios, siendo hoy tan sólo una hermosa y recordada leyenda.

¿Qué es una leyenda?

La leyenda es un relato, una narración con un carácter histórico y popular, junto con componentes algo fantásticos. Antiguamente por lo general eran transmitidas oralmente, de boca en boca de una generación a la otra y así perduraban y trascendían por los siglos de los siglos. Con la llegada de la imprenta, comenzaron a plasmarse con tinta en el papel y a ser comunicadas también a través de la escritura.

Habitualmente las leyendas tratan de historias fantásticas cortas que abarcan temas relacionados con los fenómenos naturales, criaturas mitológicas, etc. Al igual que los cuentos fomentan y desarrollan la imaginación infantil, son una excelente manera de transmitir principios y valores, de acercar a los más pequeños a la lectura y de ayudarlos con el aprendizaje del lenguaje.

PARA MI NIETO ERIC CON CARIÑO

Un acto de magia

Bambi y Tambor

Bambi y Tambor

¡Hola amigo y amiga! :


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Encierra al gato

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"EL TESORO DEL SABER"

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